Te comparto mi interior: fragmentos.

 

Te comparto mi interior: fragmentos.

Te comparto mi interior a través de este fragmento: Esta temporada, que inicia en agosto de 2026, busca reflejar año con año la expresión más íntima de quien soy. Me muestro con total realidad y sinceridad, con el deseo de exponer tanto mi belleza como mi fragilidad, y cómo ambas cobran vida a través del arte. Elijo distintas disciplinas creativas y culturales, como la música, la fotografía y el video, movido por una profunda necesidad y ambición. El corazón me late con fuerza: esto es lo que soy....

Mi ambición:

Mi propósito es canalizar el arte a través de distintos medios. Muy dentro de mí existe una necesidad visceral de comprender y visibilizar las emociones de mi infancia y juventud. Necesito volver al pasado, aunque sea un proceso doloroso y profundo; triste, deprimente y hasta oscuro en muchos aspectos. Pero es un viaje imprescindible para reencontrarme con quien soy en realidad.

La intensidad es un forma de mi lenguaje. Me expreso con las emociones que están bajo mis propios ideales, la tristeza toma forma en tonos negros y grises; la felicidad, el amor y la sexualidad, en cambio, estallan en rojos intensos. Esta paleta de colores no es casual. El rojo abandera mis primeras canciones para evocar la fuerza del amor. El negro viste la melancolía, el dolor y la memoria. El blanco representa lo puro, lo auténtico y lo flexible dentro de mi identidad. Estos tres colores dominan esta temporada.

En lo musical y cinematográfico, me nutro de referentes que prefiero guardar en secreto, aunque sé que saldrán a la luz conforme me exprese. No busco ofrecer un sonido sencillo, sino un entretenimiento holístico: una historia profunda capaz de conmocionar el cuerpo, la mente y el alma.

Esta es una etapa de autodescubrimiento. No soy un concepto estático; soy la suma de múltiples factores que cobran sentido bajo mi nombre y mi marca. Mi intención es entregar un performance integral, un equilibrio entre lo que creo y lo que soy. Es una temporada anual profundamente subjetiva, nacida de mis propias vivencias y trayectoria.

El baile contemporáneo es uno de mis principales puentes de conexión con el público. Aunque no existe una forma única de interpretar mis canciones (hay quienes imaginan escucharlas con una copa de vino en una terraza y sin bailar). Para mí cada pieza es una danza íntima. Un movimiento enfocado en dejar atrás el dolor del pasado y reencontrarse con uno mismo.

Otro puente esencial es el cine y la fotografía subjetiva, experimental e incluso subliminal. Entiendo el cuerpo como una vía que debe expresarse en múltiples formas y colores. Sé que mi contenido audiovisual puede detonar tanto emociones como confusión, pero eso es natural: a veces ni yo mismo logro descifrarme del todo, y así es la vida, nada es rígido ni lineal. A veces todo es caos. Si una canción suena festiva pero la letra es melancólica, el video juega a traducir visualmente pequeños fragmentos que generen reflexión pero también movimiento. 

Es un diálogo constante; por ejemplo, en lugar de mostrarme cantando en un escenario convencional, prefiero proyectar mi amor por el teatro mostrando otras fotografías. En mi obra no hay respuestas directas: todo guarda secretos y recuerdos que elijo muchas veces mantenerlos aún en mi alma y micorazón...


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